La salvación nace de la iniciativa divina. Dios toma la delantera, ofrece redención y llama al pecador. La gracia no es salario, ni premio al mérito, ni propina religiosa por buen comportamiento.
El enfoque del sitio rechaza tanto el autosalvamento humano como la caricatura de un llamado general fingido. El llamado de Dios es verdadero, y la responsabilidad de rechazarlo recae en el hombre.
Resumen
La gracia es anterior, generosa y suficiente. No violentamente mecánica. Dios guía redentoramente sin convertir la respuesta humana en teatro de cartón.