La soteriología parte de una realidad incómoda pero ineludible. El ser humano necesita salvación porque el pecado es real, universal y profundamente destructivo.
El pecado es todo pensamiento, deseo o acción contrario a la voluntad expresa de Dios. No es simplemente un error técnico ni una niebla filosófica simpática. Es rebelión, corrupción y ruptura de la comunión con Dios.
Observación importante
El sitio asume una visión seria del pecado, pero no fatalista. La caída afecta radicalmente al ser humano, sin convertirlo en un muñeco de madera teológica empujado sin responsabilidad.
Sin una doctrina clara del pecado, la salvación se vuelve decorativa. Y un evangelio decorativo es como un salvavidas pintado en la pared. Se ve bonito, pero no rescata a nadie.